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julio 22, 2014

EL CANNABIS CAMAGÜEYANUS

Todo parece indicar que la marihuana cosechada en el interior de algunos tinajones del legendario Camagüey posee propiedades psicoactivas alucinógenas plus, insospechadas hasta ahora. Esto seguramente disparará los precios en el mercado internacional de las drogas light y la región agramontina se hará mucho más rica. Pero a su vez traerá a los verdaderos historiadores y a la historia propiamente dicha de cabeza (se incluye a los viejos libros parroquiales de la Soledad).

Ahora mismo, doscientos años después de haber nacido Tula Avellaneda, esta cambia de casa natal por obra y gracia de unos fumetas de nueva generación, perdón, de los nuevos enterados de entresijos locales camagüeyanos (Y que vivan los tinajones y también la marihuana local).

Bajo el título de "Se vende o La Avellaneda cambia de casa natal" ha aparecido en el blog Gaspar El lugareño y con la autorizada firma de Carlos A. Peón Casas, un artículo que por su importancia reproducimos con absoluto respeto y gran admiración de seguido.

Vayamos al tema y pongámonos serios (A partir de ahora queda prohibido fumar cannabis camagüeyanus, por si acaso...)

Manuel Lorenzo Abdala




Se vende o La Avellaneda cambia de casa natal
Carlos A. Peón Casas.
16 de julio de 2014

Ahora mismo, el revuelo sobre la posibilidad de que la que hasta ahora fuera su casa natal, en el número 22 antiguo de la calle homónima, antes de San Juan o de las Carreras, no lo sea más, es la comidilla de todos los corrillos intelectuales de la otrora villa principeña donde Doña Tula tuviera a bien nacer. 

La algarabía no es para menos, a las puertas del segundo centenario de su natalicio, en medio de las barahúndas sin término aparente de las “intervenciones” y reparaciones en los predios citadinos que no alcanzan precisamente esa añeja casona donde presumiblemente, luego de ciertas “nuevas evidencias” aún no muy claras, la trajeran al mundo. 

Resulta singular que la “preocupación” de ciertas “vacas sagradas” del mundillo cultural en este polvoso Camagüey, por “dilucidar” el sitio exacto donde Gertrudis Gómez de Avellaneda y Arteaga vio la luz primera de su terruño, llegue justamente en es este preciso instante y no antes. El asunto apunta claramente a otro leitmotiv. 

Bien miradas las cosas, al preguntarnos el por qué de esta inusitada revelación sobre el sitio correcto de su alumbramiento, habría que ponerlas en contexto. Y al parecer todo apuntaría a una muy reciente decisión de los dueños actuales de la propiedad (que no creo tengan ya parentesco con la excelsa poetisa), de ponerla a la venta, a tenor de las actuales regulaciones al uso sobre el tema de la compraventa de bienes inmuebles.

Este cronista fue testigo ocular del hecho como lo fue medio Camagüey que al deambular por esa concurrida arteria, visualizó el cartel con el inequívoco lema de: Se Vende sobre la fachada de la vivienda de marras. 

En su momento circuló más de una “leyenda urbana” sobre el futuro paradero de la casa: que si se destinaría en manos de nuevos propietarios para un hostal con sala de fiesta y piscina incluidas, que si un nuevo restaurant con todas las de la ley se instalaría en el espacioso habitáculo, hasta vaya a saberse que otro uso o función imaginable o no en los tiempos delcuentapropismo sin ton ni son que padecemos día a día. 

Incluso se habló del precio exorbitante de cientos de miles de CUC, y hasta se escuchó por ahí que había ya, a pesar de lo elevado de la cifra, potenciales compradores interesados, incluyendo a más de un nouveaux riches local.

Se dijo igualmente que para evitar el penoso destino de la otrora casa natal de nuestra Avellaneda, el estado tomaría cartas en el asunto, declarando el sitio como de interés patrimonial, o que si la propia Oficina del Historiador se interesaría en obtener su propiedad, aunque no podría adjudicársela por la vía de la compra….todo quedó allí, y pasó como siempre pasa “un pájaro sobre el mar…”

Ahora mismo, los enterados sobre los entresijos de la cuestión del lugar correcto del nacimiento de Tula, luego de un rastreo en los atestados archivos de la memoria colonial en la otrora villa del Príncipe, han dado con el quid del asunto, la casa natal que era no es, y en salomónica y bizantinísima discusión han llegado a conclusiones muy convenientes. 

La Avellaneda, a partir de este instante, nació en casa de su abuelo materno Don Luis Jerónimo Arteaga y Agramonte, antiguo Regidor de la villa, sita en la otrora calle de La Candelaria, a pocos pasos de la Parroquial Mayor, en un sitio conocido hoy día por Centro de Gestión Cultural adscrito a la propia Oficina del Historiador local ya citada. 

Mejor, ni mandado a hacer, así que donde decía “digo” ahora ponen “Diego”. Y no se discute más del asunto. Para los próximos doscientos años por venir habrá tiempo de sobra para “vender” esta nueva “leyenda” de sabroso color local, y lo habrá igualmente suficiente para enmendar los viejos libros parroquiales de la Soledad donde quedó registrado el bautizo de Tula, que a tenor de la nueva locación, debe corresponder a los registros de la Mayor, y mandar a grabar toda prisa, una bonita y nueva lápida que diga Aquí fumé, digo Aquí nació Doña Tula…… Se verán horrores, digo mejor, errores. Que Dios nos coja confesados.

agosto 03, 2013

"SE VENDE ESTA CASA" EN CAMAGÜEY, CUBA

Fachada actual de la casa natal de Gertrudis Gómez de Avellaneda. Nótese la placa a la izquierda y el cartel "SE VENDE" doblemente puesto sobre el portón principal. Igualmente merece la pena observar, detenidamente, el estético cableado eléctrico instalado no hace mucho y que puede revalorizar la regia casona...
 
Esta mañana he recibido gracias a la amable gentileza de un amigo el enlace a una crónica publicada por la revista digital ON CUBA, titulada Se vende esta casa, y se me han puesto los pelos de punta.
 
¡De punta!
 
El que se venda una casa en Camagüey no daría para hacer una crónica ni para alarmarse, pero es que la casa en cuestión no es una casa cualquiera. En esa casona nació el 23 de marzo de 1814 nada menos que ¡Gertrudis Gómez de Avellaneda! y allí vivió sus primeros veinte años.
 
Mientras el Ballet Folklórico de Camagüey ensaya una nueva danza en honor a la Avellaneda basada en su famosa novela SAB (Algo que hemos leído y aplaudido muy recientemente), los actuales dueños de la casa donde naciera la ilustre poetisa (en su legítimo derecho) han colgado un curioso cartelito en la puerta de SE VENDE (Y por si fuera poco el cartel aparece por duplicado como para que se entere todo el mundo) En el enlace que me enviaba mi amigo Manuel Iglesias me decía, “Mira esto, Manuel Lorenzo Abdala, para que te de un infarto!!! Tu y muchos otros en Europa luchando porque la Real Academia de la Lengua Española le dé el grado de académica post-morten a la Avellaneda, y en Cuba unos desvergonzados lucrando con los rastros de su legado...” No voy a cuestionar, de momento, a los actuales dueños de la casa, ya lo ha hecho mi amigo Manuel Iglesias. Yo solo me pregunto si así es como realmente algunas autoridades cubanas piensan celebrar el bicentenario del natalicio de la escritora en marzo de 2014?
 
He leído no hace mucho que en la isla se han formado diversas comisiones para los actos por el bicentenario, y realmente la idea me ha parecido muy acertada porque aquí en España está costando lo suyo el intento. Pero que Patrimonio Nacional de Cuba pase por alto semejante venta me parecería una vergüenza y hasta una falta de respeto a la memoria de una figura como Gertrudis Gómez de Avellaneda.
 
Quiero pensar que el problema se resuelva y se aproveche la ocasión para montar un Museo, el que se merece nuestra divina Tula en su ciudad natal, justo en el año de su bicentenario (como bien ha dicho el buen samaritano de Manuel Iglesias).
 
 
Manuel Lorenzo Abdala
 
 
A continuación se reproduce el artículo original aparecido en la revista digital ON CUBA que hace la crónica bajo la firma de Yuris Nórido que debe ser, imagino, un periodista de la nueva generación.
 
 
Se vende esta casa
 
Hay calles de nuestras ciudades que parecen mercados. Abundan los anuncios, pegados en ventanas, puertas y cristales: Se vende un televisor, una batidora, un bastidor, un juego de sala, una cámara de bicicleta, un DVD, una sobrecama, un motor de turbina, una cortina, una silla de ruedas… No hay mucha noción del diseño en esos carteles, mucho menos vocación estética. Ese oficio del rotulador, oficio de antaño, parece que se ha ido perdiendo en estos tiempos de computadoras y arréglatelas como puedas. Y los que venden o no tienen tiempo o no tienen talento o no tienen gusto o no tienen ninguna de las tres cosas a la hora de confeccionar sus avisos. Las faltas de ortografía hacen olas (el colmo, en una calle de Las Tunas: “se benden un refrijerador y una tasa de baño nueba”, lástima que no tenía la cámara a mano. Desde hace un tiempo, con las nuevas medidas, también se anuncian bienes inmuebles. Así que no es extraño ver en un quicio un cartel que reza “se vende este apartamento, con todo dentro”. Caminaba el otro día por la calle Avellaneda, una de las más céntricas de la ciudad de Camagüey. Iba leyendo los avisos, cuando descubrí uno que me hizo detener. Sobre una puerta con motivos clásicos, dentro de un marquito de madera, ponían “SE VENDE ESTA CASA”. Nada fuera de lo normal, hasta que uno se fijaba que en la fallada de esa misma vivienda había otra inscripción: “Aquí nació y vivió Gertrudis Gómez de Avellaneda. 1814-1873”. O sea, que en el Camagüey legendario está a la venta la casa de la mismísima Tula. ¿Quién la compra?
 
A lo mejor el lector no sabe quién fue la Avellaneda, aunque si es cubano es poco probable que no haya escuchado hablar de ella. Para hacer el cuento corto: se trata de una de las más renombradas escritoras del siglo XIX en Cuba, figura reconocida en el todo el ámbito iberoamericano. Lo que se dice: un clásico. En Camagüey es una leyenda, ocupa junto al prócer Ignacio Agramonte el lugar de honor entre los nacidos en esa villa, una de las más antiguas de Cuba. Era de suponer que la casa en que nació, como casi todas las casas natales de grandes hombres y mujeres en este país, fuera por lo menos un museo o un centro literario. Ignoro las circunstancias de este caso, habría que averiguar cuál ha sido la historia de este inmueble. Ni siquiera sé si los que ahora lo habitan tienen algo que ver con la poetisa y dramaturga. El caso es que ahora han puesto su casa en el mercado inmobiliario. ¿No tiene el estado dinero para adquirirla? Debe ser que no interesa demasiado, en Camagüey ahora mismo hay muchos centros culturales y museos. Pero (me cuesta resignarme), la Avellaneda es la Avellaneda. Me he puesto a pensar: ¿el hecho de que ahí naciera Tula incidirá en el precio de la casa? ¿Cuánto pedirán por ella? ¿El que compre la casa habrá leído la poesía de la ilustre literata? ¿Será una persona con sensibilidades artísticas? ¿Qué diría la Avellaneda si resucita? Es probable que no importe demasiado. En definitiva, una casa es una casa. Piedra sobre piedra.
 
Yuris Nórido